LOS MEJORES RESTAURANTES DE COMIDA SALUDABLE EN MADRID

HONEST GREENS

El más conocido de los restaurantes de comida saludable. Oferta alimentos naturales, sin procesar y sin conservantes artificiales. Gran aceptación entre el público vegano y vegetariano, aunque también hay carnes y pescados en su carta. El cliente es el encargado de elegir la combinación de alimentos. Su precio se mueve entre unos 15-20€ por persona.

bUMP GREEN

Su lema “food with spirit” parece decirlo todo. Sus productos son ecológicos. Utilizan frutas y verduras de temporada que no contienen aditivos químicos. Presenta una carta muy extensa que ellos mismos definen con la regla de las tres “s”: sana, sabrosa y sostenible. Su local se caracteriza por su acogedora decoración, por su ambiente joven y por permitir el acceso a los perros. El precio oscila entre los 15 y los 30€.

LEVÉL VEGGIE BISTRO

Vegano no siempre tiene por qué significar sano, pero en este caso sí. Este restaurante de alta cocina vegana ofrece platos sabrosos y saludables cuyos ingredientes se tratan adecuadamente para que no se pierdan sus nutrientes o su sabor. Estamos ante una opción completamente vegana, fresca, natural y, sobre todo, sana. Al tratarse de un local de alta cocina, sus precios aumentan y, generalmente, nos encontramos con un mínimo de 30€ por persona.

RAW COCO

Raw Coco se puede calificar como un restaurante de comida rápida, pero sana. Utiliza productos ecológicos o de temporada para elaborar sus platos, entre los que destacan sus ensaladas, wraps y tostadas. Además, su carta se completa con numerosas bebidas también ecológicas.  Es un sitio ideal para cuando no sobra el tiempo, puesto que la cola se mueve bastante rápido. El precio medio es de 16€.

MAMA CAMPO

Un restaurante que tiene muy presente la filosofía de respetar la naturaleza y a sus recursos. La clave de su éxito radica en la calidad de sus ingredientes: productos de ganadería y agricultura ecológica, así como de pequeños productores artesanales. Además del restaurante, cuenta con una cantina para la consumición de tapas y raciones. El precio medio ronda los 25€ aproximadamente.

BATAVIA

Lo que diferencia a este restaurante de los demás es que se puede adaptar la carta a la dieta de cada persona para proporcionarle todos los nutrientes que necesita. Utilizan ingredientes de temporada, no procesados y sin conservantes artificiales ni azúcares refinados. Tiene una gran variedad de productos para escoger entre los que destacan sus hamburguesas hechas con pan artesanal y sus sándwiches. El menú del día suele costar entre 12 y 15€.

EL HUERTO DE LUCAS

Se trata de un patio interior rodeado de plantas convertido en cantina. Utiliza ingredientes orgánicos que conforman la gran variedad de platos de su carta. Oferta comidas para todo tipo de comensales y dietas (vegana, vegetariana, sin gluten, etc.). Además, tiene un mercado donde se pueden comprar productos ecológicos frescos. El precio ronda los 15€.

OLIVIA TE CUIDA

Un restaurante pequeño para disfrutar de una cocina ecológica y saludable. Su menú se divide en ensaladas, verduras, granos y principales, aunque se permiten hacer combinaciones de los diferentes ingredientes. Sirve desayunos, comidas y meriendas, pero por la noche solo hace comidas por encargo. Al tener un espacio muy reducido es recomendable evitar las horas punta. Su precio se mueve entre los 10 y los 20€.

ELEKTRA

Elektra ofrece platos cocinados con ingredientes frescos, ecológicos y de temporada. Además, todo se hace a mano desde su cocina. En su carta encontramos tanto menús omnívoros como veganos y vegetarianos. El precio del menú del día son 14€.

THE CIRCLE FOOD

Este restaurante se caracteriza por su cocina sin añadidos con un producto fresco preparado cada día. Se apuesta por los alimentos ecológico, de proximidad y de temporada. Tiene muchos ingredientes entre los que escoger para hacer tu propia ensalada. Si te cuesta decidirte, en The circle food tienen recetas ya hechas que forman combinaciones sanas y equilibradas. El precio de cada ensalada ronda los 10€.

El otro punto de vista – entrevista a Carmen García

En Información a bocados apelamos principalmente a un estilo de vida saludable. Sin embargo, desde el principio hemos sido conscientes de que no todo el mundo presta atención a lo que come ni se preocupa en exceso por los alimentos que ingiere. Por tanto, y como hemos avisado en nuestros comienzos, hemos querido dar voz a este tipo de personas. Hablamos con Carmen García, una estudiante de veinte años que no está excesivamente informada sobre alimentación.

Entrevistadora: Buenas tardes, Carmen.

Carmen: Buenas tardes.

E: En la encuesta que hicimos a través de Instagram antes de lanzar el medio, usted respondió que no a todo[1]. ¿Cómo le hizo sentir esto?

C: Yo me sentí bastante mal contestando que no a todas las preguntas, porque me di cuenta de que no me informo sobre lo que como. Y yo creo que el problema es que mucha gente relaciona (yo también) el comer bien con tener un buen tipo. Y a mí personalmente eso no me interesa. En realidad, se debería relacionar el comer bien con tener una vida saludable. Y, aunque ahora, con veinte años, no me interese eso, puede que en un futuro sí le vaya a dar importancia porque me salga alguna enfermedad o algo por el estilo.

E: Si sabe que realmente comer bien no es tener un buen cuerpo, ¿por qué no lo hace?

C: Porque, realmente, no considero que tenga malos hábitos al comer. Vale, puede que algún día cene una hamburguesa o puede que a veces no me dé la gana de cocinar y pida una pizza, pero son momentos puntuales. Yo no abuso de la comida que sé que es basura. En cambio, en lo que sí considero que no tengo buenos hábitos, es a la hora de informarme sobre lo que como normalmente: un plato de garbanzos, albóndigas, unas croquetas… Yo no miro ingredientes, no miro lo que lleva. Además, como lo compro en un supermercado, ya lo tacho de que está bien. Que yo creo que aquí falla casi todo el mundo.

E: ¿Qué es lo que tendría que pasar para que accediera a cambiar sus hábitos alimenticios?

C: Pues, por una parte, relacionándolo con la primera respuesta, una de las cosas que tendrían que pasar es que me diagnosticaran una enfermedad provocada por esos hábitos alimenticios. Otra cosa que tendría que pasar es que los quisiera cambiar por voluntad propia. En plan, voluntad propia de levantarme un día por la mañana y decir: quiero cambiar mis hábitos alimenticios, porque no quiero tener problemas en un futuro o porque estoy cansada de abusar de la comida rápida. No sé, es que en mi caso tendría que ser una de esas dos cosas, porque no quiero dejar las croquetas (Risas).

E: ¿Nunca le ha dado por observar la cantidad de calorías, azúcares, grasas saturadas, etc. que tienen esas comidas?

C: A ver, sinceramente, por las mañanas, me pongo a leer las etiquetas de lo que estoy desayunando, porque no tengo nada mejor que hacer. Entonces, leo: grasas 1’5 g., hidratos de carbono 78 g., fibra alimentaria 7’8 g… Yo lo leo, pero no con interés, sino porque me aburro. Además, no lo entiendo. A mí como si me ponen que de magnesio hay 324 mg. O sea, no sé si es mucho, no sé si es poco, no sé si es bueno, no sé si es malo…

E: No lo entiende y, como usted, seguramente hay muchas personas. Por tanto, ¿cree que se debería impartir una educación sobre este tema?

C: Es que yo no lo veo tan importante como para hacer una asignatura de ello. No es como la educación sexual, que lo que haces y lo que decides influye en los demás y viceversa. El tema de la alimentación es una decisión propia de cada uno. Si me da la gana de comer pizza todos los días, es mi problema, no afecto a nadie más. No haría una asignatura, pero sí que daría más información a la gente. Obviamente, no sería una educación con exámenes, pero sí que vería bien hacer charlas mensuales o actividades.

E: Si no es por ingredientes, ¿por qué se guía a la hora de comprar un producto y no otro?

C: Pues porque estoy acostumbrada a comprar ciertas cosas o porque son las que me gustan. Y, cuando me da por probar otros productos, no me fijo en ingredientes ni nada. Me fijo en el precio, en la marca y en si alguna vez la he visto en casa de alguien cercano.

E: ¿Qué opina de las personas que quieren “imponer” su forma de comer?

C: Es que, no sé, ya de por sí me jode mucho cuando empiezan a seguirme cuentas de nutrición. Y, bueno, también están los pseudonutricionistas. Personas que parece que te obligan a hacer lo mismo que ellos, porque parece que su forma de comer es la mejor de todas, y a mí no me gusta eso. Yo como lo que me da la gana y, si a mí me gustan las croquetas, voy a comer croquetas, aunque muera comiéndolas.

E: ¿Se dejaría aconsejar por ellas en algún caso?

C: No me dejaría aconsejar por cualquiera. Por ejemplo, hay ciertas cuentas en Instagram, sobre todo, que yo no sé si realmente tienen estudios. Entonces, si yo siguiera sus consejos, sería tanto como decir “hala, toma, juega con mi salud”. Y, bueno, si tienen conocimientos, bien, vale, perfecto. Pero yo no seguiría sus consejos a no ser que fuese algo de vida o muerte. Mientras yo no tenga un problema en el que necesite las indicaciones de alguien para comer, voy a seguir comiendo lo que quiero.

Después de este rato de charla, hemos sacado bastantes cosas en claro. Por ejemplo, que muchas personas no se preocupan de lo que comen por el simple hecho de no tener problemas de salud. Sin embargo, no se dan cuenta de que, precisamente con esa actitud ante algo tan importante como la alimentación, pueden acabar desarrollándolos más adelante. También se ha mencionado un tema importante como es el dinero. Muchísimas personas se acercan primero a lo más barato, sin considerar nada más. Y, por último, pero no menos importante, nos ha quedado claro que a Carmen le encantan las croquetas.


[1] Las preguntas que conformaban dicha encuesta eran: ¿consideras que tienes hábitos alimenticios saludables?, ¿tienes en cuenta los ingredientes de aquello que compras?, ¿crees que la información acerca de este tema está filtrada y contrastada?, ¿sigues a nutricionistas en redes sociales?, y ¿sueles buscar información acerca de alimentación y hábitos saludables?

EL ETIQUETADO NUTRICIONAL

¿Sabes realmente diferenciar entre un buen alimento y un producto simplemente comestible?

La información obligatoria en todos los productos envasados para que su comercialización sea legal es:

  • Denominación del alimento
  • Lista ingredientes
  • Lista alergenos
  • Cantidad de determinados ingredientes
  • Cantidad del producto
  • Fecha caducidad
  • Condiciones de conservación
  • Razón social del distribuidor
  • País de origen
  • Información nutricional

El problema de todo esto es la carencia es la información clara y específica del producto que se pone a la venta, es decir, cualquier ciudadano medio se guía en primer lugar por el empaquetado y el márquetin; luego si tiene un mínimo conocimiento o interés por la nutrición, se fija en la tabla nutricional. Con la finalidad de hacer más visual, rápida, además de eficaz la elección de productos saludables, se han iniciado diferentes clasificaciones de los alimentos a nivel internacional, cada una siguiendo unas bases y principios diferentes.

Aceite de oliva vs Coca-Cola según Nutri-Score. Fuente: El Español

Un ejemplo es Nutri-Score, el sistema de etiquetado nutricional que se apoya en la puntuación mediante la calificación de la calidad nutricional del alimento. Los niveles, de mejor valoración a menor son A, B, C, D y E, cada uno relacionado a un color previsible (verde = bueno, rojo = malo). Es importante que se mide respecto a la cantidad de 100 gr o 100 ml de producto y no por porción. Para que el producto gane o pierda puntos se recurre a unas variables y su cantidad; tales como calorías, azúcares, grasas saturadas, vegetales, fibra o proteínas. Estas tres ultimas suman y las demás hacen que descienda en el “ranquin”.  A esto hay que añadir un matiz, y es que, si bien hay que tener en cuenta las calorías que nos aporta el producto, hay que valorar más el origen de estas. En otras palabras, se debe considerar si los ingredientes son de calidad y aportan nutrientes o si es un producto de baja densidad nutricional que es mejor evitar.

Diferentes productos según Nutri-Score. Elaboración: SinAzúcar.org. Fuente: openfoodfacts.org

Esta metodología de etiquetado nutricional ha tenido mucha controversia y rechazo por parte de diversos dietistas y nutricionistas. Esto se debe a que se clasifican alimentos altos en grasas saludables tales como el aceite de oliva virgen extra como perjudicial, mientras que productos que está científicamente probado que son muy dañinos para la salud como saludables, como la Coca-Cola zero.

Es cierto que es útil en algunos casos como son la Nutella, la Coca-Cola original o la bollería industrial.  No obstante, resulta contraproducente para alimentos naturales como el ya mencionado aceite de oliva, pues lo introduce en el mismo cajón que las salsas procesadas con alto contenido de azúcares añadidos, sal y aditivos. A menos que mires los ingredientes y la tabla nutricional no verás la diferencia entre ponerle a tus comida kétchup o aceite de oliva, no te darás cuenta de la larga lista de ingredientes indescifrables que contiene el primero o la cantidad ingente de azúcar que puede tener esta salsa que resulta salada.

En el caso de la Coca-Cola y el zumo de naranja envasado, podemos ver que incluso la primera llega a superar en el semáforo al segundo. Aunque no esté 100% recomendado por los nutricionistas tomar zumo de naranja y menos envasado, no puede mostrarse al público como peor que un refresco lleno de edulcorantes artificiales que no se basa en ningún alimento real. El zumo de naranja solo contiene la fructosa de la naranja junto a una cantidad mínima de fibra en comparación a las frutas enteras, pero la Coca-Cola es un producto industrial en su totalidad, aporta una cantidad de fibra que viene a ser un cero patatero.

Presentación muesli “Receta Tradicional” de Eroski. Fuente: Eroski. // Información nutricional muesli “Receta Tradicional” Eroski. Fuente: openfoodfacts.org

El muesli es una de las grandes dificultades a la hora de elegir qué desayunar, aunque recomendamos antes un buen porridge casero de avena, si tienes antojo de muesli, no te guíes por Nutri-Score. A pesar de su aparente inofensiva lista de ingredientes, que es demasiado larga (más de cinco ingredientes, según Carlos Ríos), incluye en ella cuatro veces el término “azúcar”, que en la tabla se especifica que es un 15% del producto.

¿Quieres comer galletas para el desayuno? Tampoco te fíes del semáforo nutricional, porque no incluye azúcar per se, pero sí edulcorantes artificiales – divinizados erróneamente – como el maltitol y una lista demasiado larga para ser buena para la salud.

Galletas con la mejor calificación de Nutri-Score. Fuente: @Dani_trainer_. // Lista de ingredientes de las galletas «Dukan» con pepitas de chocolate. Fuente: Amazon.

Otro ejemplo es el sistema NOVA, el cual cataloga los alimentos según su grado de procesamiento, dejando de lado los nutrientes que incluyen y es que la técnica de procesamiento industrial puede hacer que un alimento natural llegue a ser todo lo opuesto a beneficioso, ya sea p­or los aditivos que contiene en su elaboración u otra razón. El gran abanico de alimentos se divide en 4 grupos:

  • Grupo 1: Alimentos naturales y mínimamente procesados, lo que Carlos Ríos llamaría “realfood”.
  • Grupo 2: Ingredientes que nos sirven para cocinar y sazonar junto al grupo 1.
  • Grupo 3: Alimentos procesados cuya lista de ingredientes no es mayor de cinco componentes. Se dan cuando alimentos del Grupo 1 se suman productos del Grupo 2. Su grado de recomendación depende de su grado de procesamiento. Incluye los buenos procesados.
  • Grupo 4: Productos ultraprocesados, que nunca podríamos hacerlos en casa por los elementos y las técnicas de laboratorio que requieren.
Grupos según clasificación «NOVA». Fuente: Centinel.

Después de toda la información volcada en este post, lo último que queremos es que nuestros lectores se “obsesionen” en cierta manera por lo que comen, sino que el objetivo es que se asimile la conciencia de saber qué comes, sus pros y contras, llegando a ser algo natural el rechazo a productos dañinos sin dejarse llevar por el márquetin. Comer bien no debería considerarse una dieta, sino una forma de vida en la que poco a poco desplazas todo aquello que sabes que es malo para tu cuerpo, no es una restricción total de ultraprocesados, sino que te reservas para “ocasiones especiales” la ingesta de ellos.

Está bien obtener indicaciones de estas nuevas formas de clasificación de los productos, pero el conocimiento es poder y cuánto más se sepa por uno mismo, más conocerá su verdadera alimentación. Como dice Carlos Ríos, “si te centras en alimentos aprendes a comer frutos secos en vez de magdalenas. Si te centras en nutrientes comerás magdalenas bajas en grasa”.

¿QUÉ ES COMER DE FORMA SALUDABLE?

Información a bocados nace como un medio que fomenta un estilo de vida saludable, centrándose en la alimentación. Pero, ¿qué significa este concepto? Lo principal a tener en cuenta es que comer no es solamente obtener la energía necesaria para pasar el día, sino que es el consumo de los alimentos saludables (buena alimentación) sumado a los buenos hábitos de vida (ejercicio e hidratación).

Hay un concepto del que parte todo y este es el de alimento saludable. En general, un alimento saludable es aquel que proporciona los nutrientes adecuados para vivir. Además, no debe carecer de ingredientes cuya ausencia pueda degenerar en una enfermedad con el paso del tiempo si se consume repetidamente. Para completar esto con algo más familiar, os dejamos con un ranking de los 30 alimentos más importantes según Huercasa.

Sabiendo esto, podemos entender una dieta saludable como aquella en la que se ingieren los nutrientes adecuados en cantidades adecuadas. Para conseguir esto, se deben escoger alimentos de todo tipo: frutas, verduras, tubérculos, pescados, huevos, lácteos… Ya que cada uno de ellos contiene nutrientes diferentes que, combinados, aportan todo lo necesario. La OMS tiene una lista de lo que se debe incluir en una dieta para que sea sana, además de añadir consejos para mantener una alimentación saludable.

Existen ciertas dietas como la vegetariana o la vegana que no incluyen carnes, pescados o cualquier producto de origen animal. Sin embargo, si se planifican bien, se pueden suplir las carencias que provoca la ausencia de estos alimentos. Es importante saber que no existe ningún alimento imprescindible. Siempre podemos encontrar alternativas que nos aporten lo que necesitamos para mantenernos saludables.

Otro aspecto a tener en cuenta es que no se debe consumir excesivamente un alimento que desplace a otros. Es recomendable mantener un balance entre ellos. Además, hay que mantener un horario de comidas más o menos regular, de tal forma que el cuerpo se acostumbre a ciertas horas y no se salten comidas. Lo ideal es hacer tres comidas abundantes (desayuno, comida y cena) acompañadas de dos meriendas (a media mañana y a media tarde).

Por último, incluimos las recomendaciones de la dietista-nutricionista Ana Amengual. Para ella, lo más importante es no compararse con los demás: cada persona sigue una dieta y una alimentación diferente. Ni todos los metabolismos son iguales, ni todos los cuerpos necesitan lo mismo. También aconseja tener cuidado con los mitos y con los consejos que dan personas sin ninguna formación relacionada con el tema. Para terminar, y es algo con lo que desde Información a bocados estamos de acuerdo, sugiere que siempre se consulte a un profesional en el caso de tener dudas sobre alimentación.

¿QUÉ PAPEL OCUPAN LAS REDES SOCIALES EN LA DIFUSIÓN DE ALIMENTOS?

La alimentación es una cuestión que importa a la mayoría de la población. A diario pensamos, hablamos e investigamos sobre ella. Hasta ahora, las únicas fuentes que recababan información sobre la alimentación eran libros, blogs, apariciones en televisión o quizás, un apartado de una revista. Sin embargo, ya no suponen el principal medio de difusión. Las redes sociales han ocupado su puesto y se han alzado por todo lo alto.

En este aspecto, las empresas no han desaprovechado la ocasión. Las estrategias de marketing abarcan cualquier sector del mercado. Por ello, la mayor parte de las marcas de alimentos han reconducido su forma de alcanzar al público. Cada vez es más frecuente encontrar el perfil de una gran empresa alimenticia en una red social.

Perfil de Mercadona en Instagram

No solo eso, cualquier pequeña tienda o proyecto necesita darse a conocer en estos espacios. Pero, ¿por qué?

La comida es un tema muy popular y extremadamente visual. A la gente le encanta twittear, grabar, compartir, hablar y probar comida. (Insertar muchas fotos). De hecho, según Think With Google, las opiniones sobre alimentos y contenidos sobre recetas aumentaron en un 59% y el engagement en los canales de alimentos aumentó en un 118%. Los usuarios se ven atraídos por un contenido inspirador, entretenido y accesible.

¿Cómo emplean las empresas esta información?

Una de las principales vías para llegar al usuario en las redes sociales son los conocidos influencers. En ocasiones, su trabajo consigue un mayor alcance que la propia campaña de la marca. Las empresas no pierden el tiempo y realizan constantemente colaboraciones con estos perfiles. Ya sabemos que su contenido ayuda a la audiencia a conocer opiniones pero, ¿por qué los eligen? Quizás, lo fundamental es la gran cantidad de personas que les apoya, es decir, su comunidad. Por tanto, las marcas saben que pueden ofrecer una experiencia de primera mano y tener la total confianza y credibilidad de su público a través de estas personas. Según el último Estudio Anual de Redes Sociales 2019 de IAB, un 37% de los consumidores encuestados considera creíbles a los influencers que sigue.

Si algo caracteriza a un influencer es su capacidad para distinguirse o resaltar sobre el resto. Hablamos de la creatividad. Son creadores de contenido más rápidos y eficaces que algunas marcas. Además, todo lo que ofrecen puede ser compartido, aumentando la interacción. En este sentido, han aparecido los influencers de la alimentación. De hecho, se acaba de crear The Troop, la primera agencia en España especializada en marketing de influencers en alimentación. En uno de sus artículos tratan la aportación del marketing alimentario.


El papel de los influencers

Esta nueva profesión de influencers, a menudo conocidos como foodies o healthies, promueven un estilo de vida y hábitos alimenticios a través de las redes sociales. Aconsejan sobre qué comer, dónde comer, qué no probar, etc. El problema es que no todos saben sobre nutrición, exponiendo opiniones sin basarse en datos rigurosos. Entonces, ¿cómo sabemos si lo que dicen es cierto? Ante todo, debemos tener criterio a la hora de elegir a quién seguimos de este sector. Este perfil nos tiene que ofrecer información actualizada, independiente, rigurosa, honesta y con conocimiento. Un punto fundamental es que tenga formación específica de este tema.

Los alimentos y recetas son una de las fuentes en las que más se apoyan las estrategias de Marketing para el sector gastronómico. Las marcas están detrás promocionando sus productos. No todos los influencers son fieles a sus valores y algunos caen en alguna campaña de productos no tan beneficiosos. Además, son muchos los perfiles que se alejan de una dieta sana y equilibrada y comparten publicaciones con alimentos. ¿Podemos fiarnos de sus recomendaciones nutricionales? Rotundamente no. La Fundación Caja Rural Burgos ofrece una serie de casos polémicos en los que famosos ejercieron como medio de comunicación para una marca y resultó ser un total fracaso.

En general, esta publicidad está dirigida a todo tipo de públicos. Aunque todos sabemos que los jóvenes representan el mayor porcentaje, pudiendo ser más fácilmente manipulados debido a su desinformación.


¿Cómo nos influyen a la hora de hacer la compra?

Todo lo que vemos en la red tiene un impacto sobre nosotros. Esto también se refleja en el momento de hacer la compra. Según el informe ‘Radiografía del nuevo universo del lujo’, elaborado por el EAE Business School, el primer punto para decidir una compra es la marca (46,1%) y la fama que esta tiene. No obstante, el segundo punto para llevarse un producto a casa es el consejo de un influencer con cierta relevancia (26,9%). Las marcas ofrecen información valiosa sobre un producto. Sin embargo, las opiniones que nos llegan de personas cercanas o en las que se confía valen el doble. Según este estudio de NCBI, los productos que muestra o patrocina un influencer o una celebrity, adquieren una percepción más confiable y creíble. Por ello, lo primero que deberíamos hacer es saber cuándo estamos siendo expuestos a la publicidad.


Conclusiones

En definitiva, el sector gastronómico ha conseguido posicionarse en las redes sociales como una de las principales estrategias de difusión. Cada vez son más los influencers que se suman a esta carrera y en consiguiente, las marcas que intentan acceder a ellos para promocionar sus productos. Sabemos que esta publicidad ofrecida en redes sociales debería ser veraz, legal, honesta y leal; aunque en ocasiones no lo sea. Por lo tanto, los consumidores deberían conocer cómo el entorno digital condiciona sus decisiones nutricionales. Ser conscientes de lo que realmente están comprando y de por qué lo están comprando.

¿QUIÉNES SOMOS?

Somos un grupo de estudiantes de la universidad Carlos III de Madrid. Este medio tiene como finalidad hacer más accesible la información relacionada con los hábitos de vida saludables desde el punto de vista periodístico. Esta idea surge en un momento en el que el panorama informativo está saturado con gran cantidad de noticias, artículos etc. sin embargo, esta cantidad indigente de datos, lejos de ayudar al usuario, lo confunde. Así, pretendemos hacer de @infoabocados una guía para que todo aquel que desee llevar un estilo de vida saludable tenga donde resolver sus dudas.