¿Sabes realmente diferenciar entre un buen alimento y un producto simplemente comestible?

La información obligatoria en todos los productos envasados para que su comercialización sea legal es:

  • Denominación del alimento
  • Lista ingredientes
  • Lista alergenos
  • Cantidad de determinados ingredientes
  • Cantidad del producto
  • Fecha caducidad
  • Condiciones de conservación
  • Razón social del distribuidor
  • País de origen
  • Información nutricional

El problema de todo esto es la carencia es la información clara y específica del producto que se pone a la venta, es decir, cualquier ciudadano medio se guía en primer lugar por el empaquetado y el márquetin; luego si tiene un mínimo conocimiento o interés por la nutrición, se fija en la tabla nutricional. Con la finalidad de hacer más visual, rápida, además de eficaz la elección de productos saludables, se han iniciado diferentes clasificaciones de los alimentos a nivel internacional, cada una siguiendo unas bases y principios diferentes.

Aceite de oliva vs Coca-Cola según Nutri-Score. Fuente: El Español

Un ejemplo es Nutri-Score, el sistema de etiquetado nutricional que se apoya en la puntuación mediante la calificación de la calidad nutricional del alimento. Los niveles, de mejor valoración a menor son A, B, C, D y E, cada uno relacionado a un color previsible (verde = bueno, rojo = malo). Es importante que se mide respecto a la cantidad de 100 gr o 100 ml de producto y no por porción. Para que el producto gane o pierda puntos se recurre a unas variables y su cantidad; tales como calorías, azúcares, grasas saturadas, vegetales, fibra o proteínas. Estas tres ultimas suman y las demás hacen que descienda en el “ranquin”.  A esto hay que añadir un matiz, y es que, si bien hay que tener en cuenta las calorías que nos aporta el producto, hay que valorar más el origen de estas. En otras palabras, se debe considerar si los ingredientes son de calidad y aportan nutrientes o si es un producto de baja densidad nutricional que es mejor evitar.

Diferentes productos según Nutri-Score. Elaboración: SinAzúcar.org. Fuente: openfoodfacts.org

Esta metodología de etiquetado nutricional ha tenido mucha controversia y rechazo por parte de diversos dietistas y nutricionistas. Esto se debe a que se clasifican alimentos altos en grasas saludables tales como el aceite de oliva virgen extra como perjudicial, mientras que productos que está científicamente probado que son muy dañinos para la salud como saludables, como la Coca-Cola zero.

Es cierto que es útil en algunos casos como son la Nutella, la Coca-Cola original o la bollería industrial.  No obstante, resulta contraproducente para alimentos naturales como el ya mencionado aceite de oliva, pues lo introduce en el mismo cajón que las salsas procesadas con alto contenido de azúcares añadidos, sal y aditivos. A menos que mires los ingredientes y la tabla nutricional no verás la diferencia entre ponerle a tus comida kétchup o aceite de oliva, no te darás cuenta de la larga lista de ingredientes indescifrables que contiene el primero o la cantidad ingente de azúcar que puede tener esta salsa que resulta salada.

En el caso de la Coca-Cola y el zumo de naranja envasado, podemos ver que incluso la primera llega a superar en el semáforo al segundo. Aunque no esté 100% recomendado por los nutricionistas tomar zumo de naranja y menos envasado, no puede mostrarse al público como peor que un refresco lleno de edulcorantes artificiales que no se basa en ningún alimento real. El zumo de naranja solo contiene la fructosa de la naranja junto a una cantidad mínima de fibra en comparación a las frutas enteras, pero la Coca-Cola es un producto industrial en su totalidad, aporta una cantidad de fibra que viene a ser un cero patatero.

Presentación muesli “Receta Tradicional” de Eroski. Fuente: Eroski. // Información nutricional muesli “Receta Tradicional” Eroski. Fuente: openfoodfacts.org

El muesli es una de las grandes dificultades a la hora de elegir qué desayunar, aunque recomendamos antes un buen porridge casero de avena, si tienes antojo de muesli, no te guíes por Nutri-Score. A pesar de su aparente inofensiva lista de ingredientes, que es demasiado larga (más de cinco ingredientes, según Carlos Ríos), incluye en ella cuatro veces el término “azúcar”, que en la tabla se especifica que es un 15% del producto.

¿Quieres comer galletas para el desayuno? Tampoco te fíes del semáforo nutricional, porque no incluye azúcar per se, pero sí edulcorantes artificiales – divinizados erróneamente – como el maltitol y una lista demasiado larga para ser buena para la salud.

Galletas con la mejor calificación de Nutri-Score. Fuente: @Dani_trainer_. // Lista de ingredientes de las galletas «Dukan» con pepitas de chocolate. Fuente: Amazon.

Otro ejemplo es el sistema NOVA, el cual cataloga los alimentos según su grado de procesamiento, dejando de lado los nutrientes que incluyen y es que la técnica de procesamiento industrial puede hacer que un alimento natural llegue a ser todo lo opuesto a beneficioso, ya sea p­or los aditivos que contiene en su elaboración u otra razón. El gran abanico de alimentos se divide en 4 grupos:

  • Grupo 1: Alimentos naturales y mínimamente procesados, lo que Carlos Ríos llamaría “realfood”.
  • Grupo 2: Ingredientes que nos sirven para cocinar y sazonar junto al grupo 1.
  • Grupo 3: Alimentos procesados cuya lista de ingredientes no es mayor de cinco componentes. Se dan cuando alimentos del Grupo 1 se suman productos del Grupo 2. Su grado de recomendación depende de su grado de procesamiento. Incluye los buenos procesados.
  • Grupo 4: Productos ultraprocesados, que nunca podríamos hacerlos en casa por los elementos y las técnicas de laboratorio que requieren.
Grupos según clasificación «NOVA». Fuente: Centinel.

Después de toda la información volcada en este post, lo último que queremos es que nuestros lectores se “obsesionen” en cierta manera por lo que comen, sino que el objetivo es que se asimile la conciencia de saber qué comes, sus pros y contras, llegando a ser algo natural el rechazo a productos dañinos sin dejarse llevar por el márquetin. Comer bien no debería considerarse una dieta, sino una forma de vida en la que poco a poco desplazas todo aquello que sabes que es malo para tu cuerpo, no es una restricción total de ultraprocesados, sino que te reservas para “ocasiones especiales” la ingesta de ellos.

Está bien obtener indicaciones de estas nuevas formas de clasificación de los productos, pero el conocimiento es poder y cuánto más se sepa por uno mismo, más conocerá su verdadera alimentación. Como dice Carlos Ríos, “si te centras en alimentos aprendes a comer frutos secos en vez de magdalenas. Si te centras en nutrientes comerás magdalenas bajas en grasa”.

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